sábado, 21 de abril de 2007
Resurreccion
Mitsutaka Uchikoshi fue encontrado con una temperatura corporal de 21 grados centígrados, sin respiración ni ritmo cardiaco, por tanto estaba muerto, así paso veinticuatro días. Al ser encontrado, fue llevado a un hospital y para sorpresa de todos, se despertó, no es el único caso en el mundo, algo similar le paso a un esquiador Noruego.
Hace dos años el anestesiólogo Patrick Kochaneck del centro Safar de estudios para la resurrección de la universidad de Pittsburg descubrió el poder de la llamada “suspensión animada”. Su equipo fue capaz de de “resucitar” perros que habían estado muertos durante tres horas, sin respiración, ritmo cardiaco o actividad cerebral. Para ello congelaron al perro e inyectando en las venas una disolución de azúcar, glucosa y oxigeno disuelto. Tras aumentar la temperatura lentamente y haber sufrido un transfusión sanguínea los perros volvían como si nada hubiera pasado, en un numero pequeño de los casos los perros sufrían alguna lesión cerebral menor.
Debido a los grandes resultados de estos experimentos, un grupo de científicos del grupo de cirujanos del trauma del Hospital General de Massachussets liderados por Hasan Alam, tras realizar una serie de experimentos con cerdos, a los cuales se les anestesiaba y se extraía un 60% de su sangre, para mas tarde producirles graves lesiones en órganos y rupturas de aortas, las cuales serian mortales, para de esta forma simular las lesiones que una persona podría sufrir durante una accidente de trafico o un tiroteo. Los animales entraban en shock, esto hubiera producido la muerte de los animales si los científicos no hubieran seguido el procedimiento medico que estaban estudiando. Congelaron a los cerdos durante veinte minutos a una temperatura de 10 grados centígrados. Los científicos repararon las heridas y “resucitaron” a los animales calentándolos lentamente hasta llegar a la temperatura normal, los cerdos estuvieron muertos durante tres horas. Un 90% de los animales pudieron ser salvados, lo cual demuestra la gran fiabilidad de la técnica, la cual esta aun en fase de ensayos.
Congelar el cuerpo, es una forma de rebajar el metabolismo del organismo de esta forma la demanda de energía y otros componentes como el oxigeno que en apenas 5 minutos afectaría al cerebro y en 15 minutos causaría la muerte.
Otros científicos como Mark Roth están investigando técnicas similares, pero en lugar de congelar al organismo, envenenarlo de esta forma se rebajaría el ritmo metabólico.
El experimento consistió en hacer que ratas de laboratorio respirasen H2S, un gas que puede ser mortífero, de esta forma logro rebajar el ritmo cardiaco hasta 4 pulsaciones por minuto y el consumo de oxigeno se redujo un 90%, el animal volvía a recuperar un ritmo metabólico normal cuando el H2S era sustituido por aire normal.
Estos experimentos abren la puerta a nuevas técnicas y a un aumento en el numero de supervivientes de accidentes de tráficos, reyertas… el gran problema que esta técnica tiene que enfrentar es la rapidez con la que los servicios de urgencia llegan al lugar del incidente, ya que en muchos casos, cuando los afectados lleguen al hospital ya será demasiado tarde para aplicarle estas nuevas técnicas que aun están por desarrollarse y las cuales están o van a ser ensayadas clínicamente con pacientes reales bajo su consentimiento. Con estas técnicas estamos empezando a jugar a ser Dios.
Un medicamento que es la leche
Los bovinos tienen la capacidad de producir leche con altas cantidades de proteínas, por lo que se “crearon” animales transgénicos, a los que se les incorporó el gen de la insulina humana para que cuando alcancen la madurez produzcan leche con insulina.
Se debe crear una estrategia especial de modificación del gen para que se produzca un precursor de insulina, que luego será purificado en el laboratorio, donde lo retransforman en insulina para usar como medicamento.
Bajo el nombre de Patagonia
Patagonia es el Primer ganado Transgénico en el mundo productor de insulina humana. Un desarrollo íntegramente argentino, dentro del marco del proyecto tambo farmacéutico Bio Sidus que brinda una respuesta productiva al tratamiento de una de las enfermedades de mayor impacto sanitario de nuestra época, la diabetes.
El proyecto nace con el objetivo de producir medicamentos de alta tecnología a un menor costo para que un mayor número de pacientes puedan acceder al tratamiento.
Una estimación predice que el volumen de producción de un ganado de alrededor de 25 vacas será suficiente para cubrir la totalidad de la demanda de Insulina humana de Argentina, que cuenta con poco más de un millón y medio de pacientes diabéticos.
Bio Sidus, la empresa de biotecnología más importante de América Latina perteneciente al Grupo de Empresas Farmacéuticas Sidus, presenta la Dinastía Patagonia: un rodeo de bovinos transgénicos y clonados capaces de producir en su leche un precursor de la insulina humana. Esta alternativa de producción permitirá disponer de altas cantidades de medicamento idéntico a la proteína humana y a un menor costo.
Las Protagonistas
Las terneras Patagonia I, II, III y IV nacieron entre febrero y marzo de 2007. Son cuatro terneras de Raza Jersey que poseen en su material genético el gen del precursor de Insulina humana. Una vez que hayan alcanzado su madurez sexual serán estimuladas para estudiar los niveles de este precursor en su leche.
La leche con el precursor de Insulina humana es sólo una etapa intermedia del proceso de producción. De ninguna manera es el medicamento que llegará a los pacientes.
El paso siguiente a partir de la obtención de dicho precursor será la optimización del proceso de aislamiento y purificación, a escala industrial, de la Insulina humana a partir de leche bovina.
Mientras tanto se inicia una espera obligatoria necesaria para la expansión de la ganadería, de terneras transgénicas, para que luego al alcanzar la madurez, estén en condiciones de producir, en forma natural, abundante leche que contenga el precursor de insulina humana.
jueves, 12 de abril de 2007
La siesta y el infarto
Durante 6 años un grupo de científicos de ambas universidades han controlado a un grupo de 23.000 personas el cual comprendía a unas 14.000 mujeres y unos 9.000 hombres de entre 20 y 86 años. Entre aquellos que dormían una siesta ocasional el riesgo de infarto ser reducía en un 34% mientras que en aquellos que dormían durante 30min al menos tres veces a la semana el riesgo disminuía en un 37%. El gran cambio se daba en aquellos que tenían un trabajo, aquellos que teniendo un trabajo y se podían permitir una siesta de 30 minutos al menos tres veces a la semana el riesgo de infarto se reducía en un 64%.
Un importante factor es el que las personas controladas son latinas y esto podría favorecer la siesta debido a la dieta mediterránea.
El estudio fu publicado por Dimitrios Trichopoulos

